Tal vez se debe a la falta de nuevos casos en Estados Unidos, o a lo mejor los estadounidenses se han distraído con otras historias, como por ejemplo las elecciones. Sea la causa que sea, los expertos dicen que hay indicios de que la población ha dejado atrás el pánico generalizado y ha llegado a una especie de equilibrio en lo que respecta a la fiebre hemorrágica que está devastando partes de África occidental.