Carmen Tomás.- No es por humanidad

El Gobierno nos presenta la regularización masiva de inmigrantes, decidida el pasado martes, como un gesto de humanidad y de respeto a los derechos humanos. Sin embargo, el momento elegido y la forma en la que se ha tomado la decisión invitan a pensar que las razones son otras muy distintas. Si realmente se tratara de una cuestión humanitaria, cuesta entender por qué no se ha actuado antes. De hecho, en agosto de 2024, el propio presidente del Gobierno defendía públicamente la necesidad de una inmigración ordenada y regulada. Desde entonces, y en realidad durante todo el tiempo que Pedro Sánchez ha ocupado la presidencia, no se ha adoptado ninguna medida. La regularización llega, casualmente, cuando el Ejecutivo necesita recomponer una mayoría parlamentaria cada vez más frágil. Y lo hace, además, ninguneando al Congreso, que no ha participado en una decisión de enorme impacto social, económico y político.
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